miércoles, 20 de febrero de 2008

Seppuku

No habrá, llegado el día, lírica en mis palabras.
Y a partir de ese día serán todos tan grises como el de hoy.
No habrá sonrisas que arrancarles a mis labios.
Y mis ojos mostraran, sin empañarse, toda la tristeza que puedan contener.

No habrá, llegado el día, más cuerda para mi espíritu. No habrá alimento para mi alma. No habrá sueños que intentar realizar.

Descubriré, llegado el día, que aunque mi cuerpo aguante muchos años no quedará vida para mi. Fingiré sorpresa al percatarme de que mi tiempo se ha escapado poco a poco hacia el pasado, que ha huido de mi lado; que mi corazón, aunque lata, no tiene motivos para latir.

Aparecerá, llegado el día, un único culpable para tanto y tanto mal. Aparecerá un error primigenio y después otros cien mil más.

Y en un último intento de justicia, gastando mi último aliento para redimirme, acabaré, llegado el día, con quien tanto daño me hizo.

Y será mi vientre el que atraviese la espada.

2 comentarios:

Ángel dijo...

Harakiri, baby

rebe dijo...

Genial.

Ese estilo entre profecía oscura y apocalipsis... lo dominas, y me encanta :)
Aunque tb he de decir que, llegado el día, espero que nada de eso pase.

Cuidate :)