miércoles, 29 de mayo de 2013

Another sunny day

En los días estupendos, como hoy, quería estar el la cárcel. Era la nueva adaptación de la vieja idea de ser monja de clausura.

Siendo monja estás ahí porque quieres. Aún en clausura. Y eso malo. Puede que un día te levantes y que añores el sol y ardas en deseos de mandar a la mierda el Ora et Labora. Y entonces coges la puerta y te vas. Sin embargo, si estás en la cárcel da igual lo que desees. Tienes tus horas de patio y tienes tus horas de reclusión. Y da igual cuánto añores el sol, las calles y la libertad. Te tienes que quedar dentro.

En los días estupendos, como hoy, eso no parecía un castigo.